Apariciones de la Virgen María, Apariciones Marianas

Apariciones de la Virgen María

En el catolicismo, las apariciones marianas son las presuntas manifestaciones de la Bienaventurada Virgen María - también llamadas mariofanías - ante una o más personas, en un lugar y tiempo histórico determinado. Algunas han sido reconocidas por la Iglesia.

Apariciones de la Virgen María


En el catolicismo, las apariciones marianas son las presuntas manifestaciones de la Bienaventurada Virgen María - también llamadas mariofanías - ante una o más personas, en un lugar y tiempo histórico determinado. Algunas han sido reconocidas por la Iglesia.

Algunas de estas apariciones han dado origen incluso a lugares de culto o peregrinación conocidos como Santuarios Marianos, algunos de ellos muy famosos (como el Santuario de Fátima, en Portugal, y el Santuario de Lourdes, en Francia). Otras han inspirado la creación de órdenes religiosas (Orden de los Carmelitas, Orden de los Mercedarios, Orden Dominicana, entre otras), pero la mayoría no han tenido un fin institucional, sino de renovación espiritual, y sirven también en los casos más conocidos como destino de peregrinación.

Contenido

* 1 Apariciones de la Virgen María

* 2 Las apariciones según el racionalismo teológico

* 3 Itinerario histórico

* 4 Lista de apariciones marianas

Apariciones de la Virgen María

Las llamadas "apariciones" o manifestaciones de la Virgen María son fenómenos que aparentemente suceden a lo largo de la historia de la Iglesia, sobre todo durante el siglo XX. La Iglesia Católica ha reconocido muy pocas, y aún éstas son consideradas "revelaciones privadas", dejando a los fieles en libertad de creer en ellas o no.

La primera es la de la Virgen del Pilar al Apóstol Santiago en Zaragoza, en torno al año 40 d. C. Luego aparece la Virgen del Monte Carmelo a través de San Simón Stock. En la Edad Media aparece en Puy. Aproximadamente en 1392 se aparece bajo la advocación de Virgen de la Candelaria a dos pastores guanches en Canarias, España. En 1481, se aparece en la isla de Gran Canaria bajo la advocación del Pino. En el siglo XVI la aparición a San Juan Diego en México bajo el nombre de Guadalupe. La llamada Virgen del Huerto se le apareció al joven Sebastian descalzo (en la mitad del siglo del 1700). En el siglo XIX aparece en La Salette a los pastores Melanie Calvat y Maximin Giraud (1846); en Lourdes (1858) a Santa Bernadette Soubirous; y en Fátima (1917) a los pastorcitos Lucía dos Santos y Francisco y Jacinta Marto.

Prácticamente cada santuario mariano tiene como origen una revelación o un fenómeno extraordinario vinculado a la Virgen María. La actitud de la Iglesia Católica ante estos fenómenos ha oscilado entre la aceptación, luego de un proceso de investigación y análisis intenso del caso, o de rechazo. Muchas apariciones, especialmente sucedidas en el siglo XX, no cuentan aún con este veredicto formal. Benedicto XV fijó las normas a seguir para estudiar estos casos, en los que participa también la ciencia.

La era de la aceptación fácil de las mariofanías en la Iglesia finalizó aproximadamente con la era de las grandes madres espirituales, como Santa Gertrudis y Santa Matilde. A partir del siglo XIV, la teología se hace mucho más racionalista y se construye, sobre todo desde la obra de Jean de Gerson (s. XIV), la opinión dominante muy restrictiva en la práctica eclesiástica, cuyo máximo ejemplo negativo será la condena a Juana de Arco.

Las apariciones según el racionalismo teológico

En la teología católica, se ha acentuado la consideración negativista de las manifestaciones, ya fueran epifanías, pero sobre todo las marianas, tendencia articulada ya desde el siglo XIV por Gerson. Se las considera como Revelaciones Privadas, las cuales siempre han sido tratadas con sumo cuidado y reserva entre los formadores católicos, aduciendo testimonios como los siguientes:

"Las revelaciones privadas no conciernen a la fe católica y no pertenecen al fundamento y principio de la doctrina eclesiástica, es decir, de la verdadera y auténtica teología, porque la fe no es una virtud privada, sino común." (Melchor Cano, Opera de locis regis, libro 12)

Se aduce también este párrafo de San Juan de la Cruz, que sacado de contexto, para extender el rechazo de las manfiestaciones, en favor de una religiosidad común, esto es, sin mística, y que debe ser entendida en el marco de la severa persecución sufrida por el santo, en el contexto de la represión de la mística popular propia del siglo XVI:

"…el alma pura, cauta y sencilla, y humilde, con tanta fuerza y cuidado ha de resistir las revelaciones y otras visiones, como las muy peligrosas tentaciones." (San Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo, 2, c.27)

Esto se debe a que en la teología católica la revelación de Dios ha quedado cerrada con la muerte del último de los apóstoles (Revelación pública), por tanto una revelación posterior y privada, sea de Jesús, María o un ángel, no puede añadir nada a lo ya revelado, es el principio de la certidumbre de la revelación contra la incertidumbre relativa de las apariciones que suponen un componente personal en el o los videntes.

Vistas en su aspecto positivo, las apariciones marianas ayudan en la medida en que motivan a los creyentes a una vida coherente con su fe, y los mensajes remitan siempre a la Revelación Pública. Como señala Santo Tomás de Aquino, las revelaciones privadas son relativas a la virtud de la Esperanza antes que a la de la Fe

Itinerario histórico

La tradición religiosa católica recoge como primera aparición mariana a la llamada "Virgen del Pilar". Documentos del siglo XIII hacen mención a la antigua historia de la aparición de la Virgen María, estando ella viva en Jerusalém, al apóstol Santiago "el Mayor" cuando éste predicaba en tierras españolas, concretamente en Zaragoza, junto al río Ebro.

En la edad media los relatos de apariciones se hacen sumamente populares. En la literatura de ésta época, textos como Los milagros de Nuestra Señora, del español Gonzalo de Berceo (siglo XI) o las Cántigas de Alfonso X el Sabio reflejan la praxis celestial de María, para salvar de peligros, para consolar a sus devotos, para implantar un espíritu de misericordia, para renovar la fe, y reconquistar regiones enteras para la fe católica. Mujeres como Santa Gertrudis, Santa Brígida, Santa Catalina y Santa Juana de Arco (+1431) son una muestra de esta situación que, sin ser mensajes exclusivamente de la Virgen, son aceptados por las autoridades de la Iglesia.

Hasta el siglo XIII las apariciones tuvieron una fácil aceptación por la Iglesia. A partir de esa época, el clima dejará de ser tan favorable, especialmente por la difusión de las tesis de Jean de Gerson, que marcarán un pensamiento en extremo restrictivo, que plantearán la exigencia de "pruebas" mediante un método de criterios de verificación, que dejaba fuera el utilizado hasta entonces el "inspiracional" o revelación interna de los jueces, y que supondrán la entrada del racionalismo espiritualista. Este se escorará inevitablemente hacia un juicio negativo, como mero velo justificativo, ante la percepción de amenaza para el poder eclesial, que brotaba de cualquier movimiento espontáneo no organizado; el método tenía sus ventajas, al condenar ya fuera el fenómeno aparicionista cierto o no, se impedía un desarrollo del que nunca era previsible la evolución. Esto explicará porqué los primeros opositores a las videncias infantiles sean los mismos padres, sabedores del rigor inquisitorial y de los problemas ante el estamento eclesiástico y político, del hecho aparicionista.

En ese clima de semiclandestinidad, paradójico en un tiempo aún de dominio social y cultural del catolicismo, las apariciones serán de manera recurrente apreciadas por los creyentes del pueblo natural.

La reforma protestante, con su invocación exclusivista de Cristo, será prácticamente sin exclusión contraria a las apariciones o mariofanías. Ello ha sido así antes, durante y después de la Reforma: antes, por ejemplo en el movimiento de los hermanos de la fe común, dentro del clima de la mística renana y de los países bajos), serían devastados los santuarios marianos, originados en su mayor parte en mariofanías, porque, amén de fines de apropiación material, las iglesias reformadas no dan otro papel a María que el biológico o de simple honra humana; y ya en los tiempos modernos, los movimientos generados tras el orden conciliar, no plantean ningún valor epifánico a la figura de María, insistiendo en un orden "común" del que quedaría excluida la manifestación que no fuera de orden interno, por completo subjetiva.

Frente a estas tesis, la teología mariofánica de la pléyade de fundadores de órdenes religiosas es muy explícita a este respecto (San Juan Eudes, Padre Colin, San Juan Bosco, Guillermo José Chaminade y naturalmente el fundador redentorista San Alfonso María de Ligorio, siendo dos de los mariófilos más grandes el San Luis María Grignion de Montfort, fundador de la Compañia de María, y el Santo Domingo de Guzmán fundador de la Orden de Predicadores) expondrá sin ambages la condición de vanguardia de María no sólo dogmática o devocional, sino de acción. Y esta acción incluye de manera genuina, y por decirlo así "natural", la manifestación mariana y su conducción necesaria de la Iglesia en todos los órdenes, si bien estrictamente no es necesario el reconocimiento explícito oficializado, e incluso evita potenciales manipulaciones.

Lista de apariciones marianas

Aprobado apariciones de la Santísima Virgen María:

* Nuestra Señora de Guadalupe

* Nuestra Señora de Laus

* Nuestra Señora de La Salette

* Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

* Nuestra Señora de Lourdes

* Nuestra Señora de Pontmain

* Nuestra Señora de Fátima

* Nuestra Señora de Beauraing

* Nuestra Señora de Banneaux



APARICIONES MARIANAS



Es muy importante saber discernir cuando existió una verdadera aparición para no crear confusión y hablar de apariciones cuando en realidad no han ocurrido.

Puntos de discernimiento sobre la apariciones


1. La Aparición de la Virgen


La Virgen Santísima está en el cielo en cuerpo y alma. Esta verdad es un dogma de fe (La Asunción). En las apariciones, Dios permite que el cuerpo glorificado de la Virgen se haga visible para alguna/s persona/s. Esto supera las posibilidades de entendimiento basado solo en la razón y la experiencia natural. Es un hecho que no se opone a la razón sino que la transciende.

En las diferentes apariciones varían las características de la Virgen pueden ser muy diferentes: su edad, estatura, forma de hablar, vestuario. La Virgen se acomoda a la cultura y el lenguaje de los videntes. Esta es una adaptación pedagógica de la Virgen que, como madre, busca a sus hijos.

La Virgen viene en ayuda de sus hijos.


La Iglesia reconoce la posibilidad de que Dios hable directamente a algunas almas y las instruya en el bien, ya particular, ya colectivamente. Las apariciones marianas no añaden nada a la doctrina cristiana. El propósito de la Virgen es ayudarnos a vivir nuestra fe según la enseña la Iglesia. Ella nos recuerda algún aspecto de la fe o vida cristiana un tanto olvidado o no explícitamente deducido. Ella pone ante nuestra conciencia la verdad que hemos olvidado o que vivimos superficialmente. Ella nos ayuda a profundizar para que saquemos el mayor provecho espiritual.

2. Características de las Apariciones auténticas:

Sencillez de los videntes:


El vidente (o los videntes) juega un papel, hasta cierto punto, importante en el discernimiento de la autenticidad de las apariciones. Pueden ser un obstáculo si llegan a negar las experiencias que han tenido, ya sea por miedo o por otra razón (esto ocurrió en la aparición de La Salette). Pueden los videntes llegar a proporcionar criterio necesario para demostrar su falta de autenticidad (si manifiestan, por ejemplo, problemas mentales o emocionales.)

Los videntes auténticos:


- Evitan enfocar la atención hacia ellos;

- Usualmente son jóvenes, sin formación académica notoria;

- No resaltarían ante el mundo por razones naturales.

- En algunas ocasiones no eran particularmente santos o espirituales antes de la aparición;

- Nunca esperaban, ni buscaban tener visiones; estas fueron de total sorpresa para ellos;

-Son avisados por la Virgen que tendrán que sufrir mucho a consecuencia de su elección. La aparición conlleva pruebas y grandes dificultades para sus vidas. La virtud por excelencia que deben tener los videntes es la humildad. "La humildad es el sello más seguro, la piedra de toque por excelencia, para discernir todas las operaciones divinas" (ejemplo: Santa Bernardita; Beatos Francisco y Jacinta: ellos huían de la atención).

Hay una serie de preguntas que se pueden hacer en referencia a los videntes:


- ¿Es capaz de obedecer el vidente a las autoridades de la Iglesia cuando se les pide que guarde silencio?

- ¿Que frutos de conversión manifiesta?

- ¿El vidente ha aceptado favores personales o dinero a cambio de las apariciones o revelaciones proféticas?

- ¿Acepta el vidente la posibilidad de que las visiones pueden ser ilusorias o demanda que todos le crean?

- ¿Puede el vidente continuar, en lo posible, en una vida normal cristiana, o existe en él la necesidad de tener siempre algún hecho sobrenatural?

El lugar de las apariciones:


- Tienden a ocurrir en lugares aislados y de silencio. Suelen ser lugares que invitan a la oración.

- Usualmente en áreas o regiones donde las creencias religiosas están bajo ataque o se han olvidado;

-Usualmente la Virgen pide la construcción de un santuario en el mismo lugar de las apariciones;

-La Virgen hace promesas gracias en relación a la visita a los santuarios. Se convierten en lugares donde la presencia de la Virgen se hace sentir y ella nos lleva a Jesús.

- Se convierten en lugares de peregrinación bajo el amparo de la Virgen.

La Transmisión de un mensaje a los fieles:


-Los videntes dan cuenta detallada y consistentemente del contenido de sus visiones. Y aunque hayan pasado muchos años después de las apariciones, aún no se contradicen con lo dicho anteriormente.

-Es un mensaje que llama al arrepentimiento, la conversión de los pecados, y a volver a Dios y a los Sacramentos;

-Pide el aumento de la fe, la oración y de las obras de piedad y de misericordia.

Son acompañadas por signos milagrosos, curaciones y por conversiones:


-Ocurren eventos milagrosos totalmente inexplicables a nivel humano;

-Curaciones físicas de enfermedades mortales ya declarados así por los médicos;

-Conversiones de personas ateas e incluso rebeldes contra Dios (el ejemplo de Ratisbone, el judío que se convirtió por la Medalla Milagrosa)

-Eventos sobrenaturales visibles (por ejemplo el milagro del sol en Fátima).

Las apariciones que no muestran las características de arriba son más difíciles de analizar por las autoridades religiosas y científicas.

3. En general, las apariciones pueden caer bajo las siguientes categorías:


Dudosas.......... Todas las apariciones empiezan en esta categoría por cuanto que no se puede asumir que esté ocurriendo algo sobrenatural de parte de Dios hasta que no se efectúe una evaluación completa.

Falsas.......... Después de las evaluaciones, muchas de las apariciones dudosas son determinadas como falsas de acuerdo con los criterios de discernimiento de la Iglesia (los veremos más adelante). No todas las apariciones falsas son fraude. Puede ser que la persona vidente era sincera pero errada por razones de engaño satánico, problemas mentales u otra razón.

Falsas y Fraudulentas....... Desafortunadamente, algunas de las supuestas apariciones han sido fingidas. Esto puede ocurrir por muchas razones: busca de atención, fama, dinero, etc...

Aprobadas por la Iglesia......... Son una pequeña minoría de las apariciones reportadas. Solo la Iglesia tiene la autoridad para declarar el estatus de una aparición. La Iglesia actúa con mucha prudencia, después de mucho tiempo de discernimiento.

Muchas apariciones auténticas no llegan a ser aprobadas. No es necesario si quiera buscar la aprobación a no ser que la Virgen imparta un mensaje público, es decir para sus hijos en general. La Virgen es madre de todos y puede aparecerse o comunicarse de manera extraordinaria con sus hijos a nivel personal, sin un mensaje público.

Las apariciones se deben juzgar sin mezclarlas con otros eventos


Una gran dificultad en el discernimiento de las apariciones son las situaciones que no son propiamente de la aparición pero que se mezclan con ella. A veces, apariciones auténticas son seguidas de un gran incremento de actividad sobrenatural. Alguna de esta actividad puede ser del enemigo, para desacreditar la aparición. (Ejemplo: en Lourdes hubieron mas de 50 reportes de apariciones por otros videntes durante las apariciones a Santa Bernardita).

No se debe juzgar la aparición por lo que puedan hacer algunos de sus pretendidos devotos.

Terminadas las evaluaciones, las apariciones auténticas usualmente se desarrollan en cuatro fases distintas:


Después de una larga y extensiva evaluación por la comisión formada por el obispo de la diócesis, este emite una declaración de apoyo. Declara que las apariciones "no contienen nada contrario a la fe o la moral", parecen ser inspiradas por lo sobrenatural y son dignas de devoción por los fieles.

Con la aprobación del obispo local, se permite generalmente la celebración de la liturgia en el lugar de las apariciones. Si esta devoción continúa creciendo y demuestra frutos saludables en los fieles, entonces el obispo puede pedir al Papa un mayor reconocimiento.

El Papa declara públicamente su reconocimiento. Esto puede incluir, pero no requiere, su visita pública al lugar de las apariciones El Reconocimiento Litúrgico es el de mas alto grado. Las apariciones de Lourdes y Fátima son dos apariciones modernas que tienen reconocimiento litúrgico a nivel de la Iglesia universal. Así como la de la Virgen de Guadalupe en México. Muchas otras apariciones tienen sus fiestas locales.


Falsas Apariciones (Divina Misericordia, Bayside, Medjugorje)

2 Tesanolicenses 2:9-12: "A aquel inicuo que vendrá con el poder de Satanás, con toda suerte de milagros, de señales y de prodigios falsos, y con todas las ilusiones a la iniquidad a aquellos que se perderán, por no haber recibido y amado a la verdad a fin de salvarse. Por eso Dios les enviará el artificio del error, con que crean a la mentira, para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la maldad."

Aparición de falsos demonios
Un señal de Bayside, pero no una señal de Cielo

La Profecía de María Julia Jahenny, Estigmatizada Británica (1891): “Durante la venida de los castigos anunciados en La Salette, una cantidad ilimitada de falsas revelaciones surgirán del infierno como un enjambre de moscas; un último intento de Satanás para asfixiar y destruir la creencia en las verdaderas revelaciones por los falsos.”

Mateos 24:24-25: "Porque aparecerán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes maravillas y prodigios; por manera que aun los escogidos, si posible fuera, caerían en error: ya veis que os lo he predicho. Así, aunque os digan: Hé aquí está en la parte más inferior de la casa, no lo creáis." 

Además de las indicadas, hay muchas otras falsas apariciones modernas. Todo aparición que favorece el Vaticano II o los antipapas del Vaticano II ha sido probado por el hecho de contradecir la doctrina católica. Por lo tanto, no puede ser de Dios.

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